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¿Es un Big Two mejor que un Big Three para los equipos de la NBA?

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Alrededor de la NBA: Clippers y Bucks, grandes favoritos al título (1:16)

Según los expertos de ESPN, la dupla de Leonard-George llevará al conjunto de LA al título. Los Lakers de LeBron se posicionan en el cuarto lugar entre los favoritos. (1:16)

Fue proclamado como el verano de "Los Dos Grandes". Al desechar la idea de unos "Tres Grandes" de proporciones galácticas al rechazar su contratación con Los Angeles Lakers, Kawhi Leonard, quizás sin saber, produjo un realineamiento de la distribución del poder de estrellas en la NBA de una forma que prometió mayor paridad y dejó a la liga sin la presencia de un verdadero trío de grandes figuras por primera vez desde que Kevin Garnett y Ray Allen se unieron a Paul Pierce en Boston 12 años atrás.

La jugada de poder de Leonard, junto con el subsiguiente canje de Russell Westbrook a los Houston Rockets, creó (se podría argumentar) cuatro duplas conformadas por jugadores entre los 15 mejores de la NBA: LeBron James y Anthony Davis con los Lakers; Leonard y Paul George como parte de sus coarrendatarios del Staples Center; Kyrie Irving y Kevin Durant en Brooklyn y Westbrook y James Harden quienes se reunieron en Houston.

Otras colecciones de talentos de estrellas terminan siendo más difíciles de clasificar. Golden State cuenta con algo similar a un trío de grandes figuras con Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green, pero Thompson estará fuera de acción durante un extenso periodo. Green no encaja dentro del concepto tradicional de una estrella entre el Top 15 de la NBA. Aquellos que valoran más a la defensiva podrían argumentar que Utah tiene oportunidad de formar un verdadero dúo de grandes con Ruby Gobert y Donovan Mitchell (antes de incluir a Mike Conley). Los Philadelphia 76ers cuenta con cuatro jugadores a nivel máximo o casi al máximo; a saber, Joel Embiid, Ben Simmons, Al Horford y Tobias Harris; aunque Embiid es el único jugador de este grupo ubicado por consenso entre el Top 15.

Sin embargo, no existe nada en el presente que se asemeje a los Grandes Tríos (y al Gran Cuarteto) que dominó la liga durante más de una década en Boston, Miami, Cleveland y Oakland.

¿Es esto un tema legítimo? ¿Veremos a más equipos elegir dos estrellas y legítima profundidad por encima de un verdadero Gran Trío? ¿Deberían hacerlo? La interrogante es especialmente relevante en el caso de los Clippers, Lakers, Nets y Mavericks.

Clippers y Nets rodearon a dos estrellas con una verdadera profundidad, que en su mayoría se inclina por jóvenes figuras o jugadores en el apogeo de sus condiciones. En dicho poder conviven poder y longevidad. Los equipos deciden quedarse con sus mejores figuras para así compaginarlas con tres súper estrellas. Deciden negociar profundidad y calidad, además de los puestos de selección del draft que les ayudarían a reabastecer su profundidad. Pescan a veteranos a salario mínimo y jugadores que buscan un anillo. Los jugadores centrales no pueden contar con la presencia de estos durante largo tiempo.

Mientras tanto, Brooklyn y los Clippers cuentan con aproximadamente una docena de jugadores de rotación de departo y fichas recién elegidas en el draft con edad máxima de 28 años. El modelo de "Los Tres Grandes" ha ganado muchos campeonatos, pero también existen otros caminos. Los Lakers (Shaquille O'Neal y Kobe Bryant) y los Bulls (Michael Jordan y Scottie Pippen) ganaron con grupos conformados por "Dos Grandes" que alcanzaron la grandeza a niveles históricos. (El kilometraje variará a la hora de decidir si Horace Grant, quien fue All-Star en una ocasión, y Dennis Rodman causan que cada versión de los Bulls del tricampeonato entra en verdadero territorio de "Tres Grandes").

La Liga acaba de presenciar cómo los Raptors alcanzaron una carrera improbable por el campeonato con una estructura similar al "Único Grande"; o sea, una súper estrella ubicada en el Top 5 (en el peor de los casos), rodeada por siete jugadores con calidad de titular. Los Raptors de 2019 han generado muchas comparaciones con los Mavericks de 2011, con Dirk Nowitzki en el rol que el año pasado tuvo Kawhi Leonard. Los Pistons de 2004 son quizás el campeón atípico más famoso.

Varios ejecutivos sugirieron que clasificar a los Raptors como un equipo puro conformado por un "Único Grande" subestima el poder de estrellas con el que contó Toronto. Kyle Lowry ha formado parte de los cinco últimos Juegos de Estrellas. (Soy miembro activo del club "Kyle Lowry es una Verdadera Estrella, ¡demonios!"). Marc Gasol es un jugador All-Star en tres ocasiones y quien llegó al equipo en la fecha reciente de 2017. Pascal Siakam estuvo a punto de ser All-Star en la pasada temporada. Muy bien. Se trata de jugadores difíciles de catalogar. Pero no hablamos de un equipo que gire en torno a unos "Tres Grandes".

La existencia de todas estas distintas clases de campeones constituye prueba fehaciente de que la interrogante "Dos Grandes vs. Tres Grandes" es un poco simplista. Se trata de grados bastante borrosos del poder de estrellas. La mayoría de los equipos no llegan a elegir cuántas estrellas tienen en su roster. Adquieren las piezas disponibles y llenan su roster de la mejor forma posible. Los Bucks y Nuggets están construyendo sus equipos en el modelo de los Raptors de 2018-19 y los Mavericks de 2010-11, porque, ¿qué más se supone que deben hacer?

La opción de ir a por todas en busca de una tercera estrella también depende (¡obvio!) de la identidad de los tres jugadores: los dos que ya forman parte de la nómina y el tercero que podría ser alcanzable. Los Bulls de Jordan y Pippen y los Lakers de Shaq y Kobe no sólo contaban con dos estrellas. Tenían a dos jugadores ubicados entre los mejores de todos los tiempos, que jugaban en la cúspide de sus condiciones físicas y que se complementaban mutuamente. Cuando ambas estrellas están juntas a ese nivel, es más fácil sacrificar el poder de estrellas a cambio de jugadores de reparto que se compaginen bien con los primeros.

La versión actual de los Lakers podría decir, con argumentos válidos, que cuentan con una dupla semejante de la mano de Davis y James, aunque la edad de LeBron (será el tercer jugador de todos los tiempos en cantidad de minutos jugados al final de la venidera temporada) complica ese panorama. Dieron algunas señales de sus razonamientos al perseguir a una tercera estrella, como lo es Leonard.

El dueto conformado por Leonard y George en los Clippers se acercaría a ese nivel, si George puede mantener su calidad de juego digna del Más Valioso que vimos en la temporada anterior, después de haberse sometido a una cirugía en sus hombros.

Leonard apenas jugó 60 partidos de temporada regular en el torneo 2018-19 bajo el programa de "gestión de cargas de trabajo" en Toronto. Su presencia dentro de un grupo de "Dos Grandes" genera una interrogante: ¿Cuál es el mejor método para aligerar la carga de responsabilidad de una estrella? ¿Será llenarse de profundidad en el roster o adquirir a una estrella extra que realmente sea capaz de asumir la carga pesada?

Ambos equipos de Los Ángeles han negociado todos los elementos que podrían asegurarle la presencia de una tercera estrella, de todos modos. Si uno de estos clubes consiguiera un jugador de semejante categoría, probablemente lo haría mediante la vía de la agencia libre y eso requeriría despojarse de prácticamente toda su profundidad.

El caso de Brooklyn es diferente. Los Nets cuentan con una serie de jugadores jóvenes y una alacena repleta de puestos de selección en el draft. Durant se recupera de una lesión en su talón de Aquiles. Dependiendo de los gustos de cada uno (y de su cercanía a Boston), Irving es alguien que se aproxima a ocupar el puesto 15 entre los mejores jugadores de la NBA; ciertamente, no está en un nivel digno de considerarlo entre los mejores de todos los tiempos y a un peldaño por debajo de los Clippers. Los Nets quizás querrían contar con mayor poder de estrellas que se pueda capitalizar.

Este equipo podría sumar dos jugadores en la primera ronda del draft 2020. Acaban de concretar una extensión contractual con Caris LeVert por tres años y $52 millones, un monto menor a lo que esperaba ver la mayoría de los ejecutivos. Si LeVert mejora su nivel, se convertiría en un activo digno de negociar en un cambio tentativo.

El contrato de LeVert podría, por el contrario, llevar a los Nets hacia la dirección que los llevará a contar con un equipo con "Dos Grandes y profundidad". La mayoría de los equipos terminan dependiendo de sus estrellas porque contar con profundidad se convierte en una idea demasiado costosa. Si tienes que remunerar a LeVert a nivel de estrella, podrías cambiarlo (y muchas otras cosas) por una estrella de verdad. El caso es que los Nets no le están pagando a LeVert como estrella.

Podrían mantener la totalidad de su núcleo para la temporada 2020-21 y terminar aproximadamente en $10 millones por encima del umbral del impuesto al lujo. Eso incluye todos los elementos importantes: las dos estrellas, LeVert, Joe Harris (quien se hará agente libre este verano y está en posición de esperar un aumento salarial), Spencer Dinwiddie, Jarrett Allen, DeAndre Jordan (pieza importante, asumiendo que realmente intente mejorar esta temporada), Taurean Prince (quien es candidato a obtener una extensión contractual), Rodions Kurucs, Dzanan Musa, Nicolas Claxton y los puestos de selección en el draft que el equipo probablemente podría recibir. El nuevo propietario con capacidad de toma de decisiones en los Nets, Joseph Tsai, es obscenamente acaudalado. Puede darse el lujo de pagar $15-20 millones en impuestos si el equipo cuenta con calidad suficiente para justificarlo.

Pero sólo pasaría un año (o sea, la temporada 2020-21) para que las cosas se compliquen. El primer contrato de Allen como veterano entraría en vigor. Dinwiddie podría declinar una opción potestativa para el jugador por $12.3 millones y reingresar a la condición de agente libre en el verano de 2021 si se siente confiado de que podría conseguir un contrato más lucrativo. El sueldo de LeVert aumenta cada temporada, según los detalles de su convenio obtenidos por ESPN.com. Ese podría ser el mismo caso de los contratos de Harris y Prince si Brooklyn renueva con ellos. Súbitamente, los Nets quedarían aproximadamente en $25 millones por encima del límite del impuesto al lujo; lo cual les haría pagar cerca de $50 millones por dicha carga fiscal. Hasta los propietarios con fortunas que rayan en lo obsceno podrían objetar semejante cantidad.

Y aquí llegamos a la prisión de los derechos Bird. Los jugadores de rotación con nivel inferior al de estrellas que forman parte de equipos de calidad usualmente consiguen aumentos salariales en la cúspide de sus condiciones. El brillo que generan las victorias contagia a todos. Los equipos se ven obligados a elegir entre meterse en territorio del impuesto al lujo o pagar en exceso a jugadores de reparto que se mantienen en los equipos o se esfuerzan para reemplazarlos a bajo precio.

La profundidad puede hacerse lo suficientemente costosa, al punto de que se obtiene mayor valor por parte de un gran jugador que gana $35 millones en comparación con tres jugadores de calidad aceptable que ganarán $50 millones. Con toda certeza, los Nets están percibiendo que deberán lidiar con un escenario similar. Cuentan con suficiente profundidad para negociar a una tercera estrella y retener a dos o tres hombres de su núcleo joven, aunque eso eventualmente redundaría en una carga fiscal similar.

El truco radica en conseguir a la tercera estrella apropiada. Blake Griffin y Kevin Love probablemente quedan fuera de este debate: se trata de dos jugadores de calidad bastante óptima que ya tienen 30 años y trabajan bajo las condiciones de contratos onerosos que conllevan cierto riesgo. Estamos probablemente a años de distancia de la próxima clase de estrellas jóvenes descontentas que buscan salir de sus respectivos equipos. Quizás no se produzca circunstancia alguna en la cual Milwaukee siquiera sostenga una conversación con otro equipo en torno a Giannis Antetokounmpo.

Un nombre que surgirá una y otra vez, ligado a cualquier destino realista posible, es el de Bradley Beal. Beal es un jugador de mucha calidad. Acaba de cumplir 26 años. Puede brillar sin posesión del balón. Las condiciones de Beal se solaparían de forma mínima con la mayoría de los duetos estrella existentes.

El poder de estrellas puede superar semejantes traslapos. Esas ofensivas al estilo "tu turno y después el mío" que emergen en algunos súper equipos son capaces de ganar títulos porque eso es lo que hacen las estrellas. La profundidad se hace menos importante en los playoffs, cuando las estrellas pueden jugar más de 40 minutos en cada partido.

Sin embargo, los dividendos disminuyen. Love se asemejaba, en ocasiones, a un jugador de reparto de alto nivel al lado de Irving y James. Allen se compagina bien con Garnett y Pierce debido a su disposición a trabajar como especialista ambulante de la modalidad de "atrapar y encestador": es un rematador puro. Green es casi el extremo opuesto de Allen: un conocedor defensivo capaz de iniciar jugadas ofensivas, mientras que los encestadores históricos de Golden State giran en torno a él.

Beal cumple con los requisitos de edad y condición física. El hecho de que cuenta con suficiente talento en bruto a nivel de súper nova (Beal ha conformado apenas un roster All-Star y cero equipos All-NBA) es algo que cada candidato deberá analizar, basándose en parte en los elementos ya presentes en su equipo (y si los Wizards deciden que Beal esté disponible, lo cual no es el caso, según informan fuentes).

Beal se compaginaría bien con los "Dos Grandes" que gustan jugar por las alas y que están en ascenso en Dallas (Luka Doncic y Kristaps Porzingis) si Dallas se decide a perseguir el modelo de "Tres Grandes". Después de varios años desestimando buscar estrellas, los Mavericks dividieron un cupo de súper estrella entre varios jugadores de actuación sólida en la cúspide de sus condiciones físicas y que encajaban bien con la presencia de las jóvenes estrellas del equipo: Delon Wright, Seth Curry, Dwight Powell, Maxi Kleber y Dorian Finney-Smith. Los Mavericks también están escasos de elementos que canjear después de entregar dos puestos de selección en primera ronda a cambio de Porzingis.

Sin embargo, Dallas dispondrá de un verano de espacio dentro del tope salarial para perseguir a una tercera estrella: el verano 2021, que bien podría ser el tentativo verano en el cual Giannis, Leonard, George, Gobert y Beal serían agentes libres sin restricciones... antes de que expire el contrato de novato de Doncic. Si deciden atacar en ese momento, Dallas podría tener una ventana de una temporada con tres estrellas junto a una sólida profundidad sin meterse demasiado hondo en las aguas del impuesto al lujo. Este es el raro lujo que se pueden dar al contar con una estrella de calidad comprobada bajo un contrato de novato.

Esperaría ver a los Mavericks cazar estrellas nuevamente si tienen la oportunidad de hacerlo. Incluso si todos los jugadores de reparto llegan lejos, los Mavericks probablemente llegarían, a lo sumo, como un equipo en medio de la carrera por los playoffs en la Conferencia del Oeste. En ese momento, el grupo conformado por Wright, Curry y Klever no tendrán mucho potencial futuro, incluso de haberse hecho merecedores de todos los aumentos salariales que les pondrían fuera del alcance de Dallas. Una tercera estrella, entonces, se convierte en una pieza más valiosa que la profundidad con jugadores de calidad.

El cálculo puede estar cerca una vez que llegues más allá de los 10 mejores jugadores de la liga. Sospecho que los Nets tendrían un debate enérgico sobre negociar, por ejemplo, al menos LeVert, Allen, Kurucs y dos selecciones de primera ronda sin protección por Beal. Los Clippers no tienen los activos del draft para ese cambio, pero me pregunto cómo se sentirían acerca de un paquete teórico de Patrick Beverley, Montrezl Harrell, Landry Shamet y Mfiondu Kabengele, dejando un roster delgado y envejecido alrededor de Beal, Leonard y George. Si las estrellas en la era del empoderamiento de los jugadores son riesgos de vuelo más o menos permanentes, entonces construir en función de la profundidad conlleva un poco más de atractivo.

En muchos casos, la carta de triunfo más allá de los dólares por producción es que reunir estrellas es la mejor protección contra una lesión oportuna en uno de ellos. Con disculpas para todos en el área metropolitana de Oklahoma City, puede que no haya un mejor ejemplo reciente que el Thunder a raíz del cambio de James Harden.

El Thunder convirtió a Harden en cuatro activos controlados por costos (más Kevin Martin) que podrían, si las cosas salían bien, girar en más activos en el futuro. Terminó una gran apuesta por la sostenibilidad que promete el modelo Big Two y profundidad.

Es revelador que tal modelo probablemente no fuera el Plan A. En el período previo al acuerdo de Harden, el Thunder hizo llamadas a jugadores jóvenes con potencial estelar, incluidos (según informes y fuentes de la época) Beal, Thompson y Jonas Valanciunas (Me sorprendería que no llamaran a Nueva Orleans por Davis). Querían una tercera estrella.

No consiguieron uno. De todos modos, desarrollaron equipos de nivel de campeonato porque sus dos estrellas restantes, Durant y Westbrook, eran tan buenas, particularmente Durant, que estaba en camino de ser uno de los 10 mejores jugadores antes de su desgarro del tendón de Aquiles. (Serge Ibaka también fue un jugador en la frontera de All-Star en algunas de esas temporadas).

Pero nunca lo ganaron todo, en parte porque no tenían margen de error cuando Westbrook o Durant resultaron lastimados. Harden era el margen de error faltante.

Estas son decisiones difíciles. Hay muchos caminos para un campeonato. Cada uno es una posibilidad remota. Cada uno requiere suerte. Pero acaparar tres estrellas probablemente trae el piso más alto y el techo más alto para la mayoría de los equipos.

La mayoría de los ejecutivos de la liga piensan que la tendencia al Big Two fue en gran medida aleatoria y anticipan otros Big Three pronto. Algunos esperan que el vacío actual de los Tres Grandes pueda inspirar una especie de carrera, una que podría tomar varios años, pero aun así, para crear la próxima.

Probablemente tengan razón, incluso si puede costar algo de profundidad de equipo que se enorgullecen en construir.